La vida sigue

Noviembre 23, 2008

Y sí, llega un punto que uno ya no sabe qué contar. Te acostumbrás a la nueva vida, te hacés tu nueva rutina y hasta te olvidás que naciste en Mendoza, o peor aún, ya hablar español se siente raro. Ha sido un año que necesitaba, luego de tanto stress UTNeano. La verdad que ahora es relajante saber que podés dormir un fin de semana entero si así lo querés…

De todas formas, no he cambiado mis pasiones ni lo que me divierte, así que en otras palabras sigo “a full”. La única diferencia es que tengo un poco más de control sobre las variables que pueden tornar un “a full” en un “stress”.

Desde Junio que estoy yendo a escalar. Me inscribí en un centro deportivo que se llama “Neoliet”. Me di el gusto de comprarme lo que nunca había podido! Me conseguí unas pédulas, arnés, bolsita para el magnesio, mosquetón y un 8 (ocho) para asegurar. Los que están en tema, disculpen si me equivoqué en algún término, pero los aprendí en holandés y en español nunca los supe bien. Voy unas 3 veces por semana y una de ellas es por un curso. Ahora estoy haciendo uno de “Lead Climbing” para ver si puedo ir a las montañas cuando haga menos frío y hace poco terminé el de “Top Roping”. Acá se hace tan accesible practicar estos deportes! En Mendoza, siendo que tenemos montañas nunca pude comprarme ni unas pédulas!

Escalar, me ayudó mucho porque pude hacer más amigos. Luego de cada entrenamiento nos quedamos en el bar del lugar tomando algo y charlando. Hay gente de Alemania, Italia, Inglaterra, Rumania, y por supuesto Holanda y Argentina! Entrar al “hall” te genera un sentimiento cosmopolita, escuchás gente mezclando todos los idiomas. De hecho tengo 2 compañeras que han vivido en España.

Volviendo un poco al tema de los cursos, el que estoy por terminar ahora requiere que practiques caídas. Así que tenés que llegar a un punto en el cual avanzas unos metros desde el último “bolt”, y después te dejás caer. Como resultado, caés el doble de la distancia hasta el “bolt”. Si a alguien le costó visualizarlo, les propongo experimentar con el gato de Juan Pablo en el edificio de la calle Pedro Molina. Debo decir que hacer este ejercicio es ir en contra del instinto más básico, que si mal no recuerdo es la supervivencia. No obstante, es muy importante, porque las caídas por lo general son inesperadas, y tenés que saber cómo reaccionar para no partirte el coco.

Además de la escalada, hace poco habíamos ido a una fiesta de salsa con Diego y Ana, los argentinos que están en Braunschweig becados. Y desde ese día me di cuenta que no quería morirme sin bailar bien salsa. Así que como dice Stephen Covey: “empezar con un objetivo en mente”, decidí imaginarme con la camisa con volados y lunares. Mentira! Ninguna mariconeada. Aparte acá la ropa que usan para las clases es bastante particular. El primer día me vestí con la famosa “ropa de diario” de los países en los cuales no nos sobra la plata. Una vez me prendí a una clase introductoria en Mendoza y estaban todos con ropa de gimnasia, así que sabiendo ambos extremos, interpolé un “dress code”. Para variar, me equivoqué. Fueron todos vestidos de fiesta, y ahí estaba yo, con los bolsillos llenos de maní. No hay forma de hacer buenas aproximaciones en esta cultura. Así que desde ahora, tengo que ir de camisa, y bien pituco (¡!). El primer día me dijeron que como el 99,9% de los que asistían al curso hablaban holandés, el curso iba a ser en holandés. Uno puede pensar “eh hill, si sólo hay que mirar lo que hace la profe y ya”. Pero la verdad es que tuve que ponerme a aprender un poco más de holandés. Imagínense que van dando instrucciones y digamos que si giro a la derecha bailando rumba, quedo medio off-side de lo que bailan los otros quiquis. Por suerte, y por alguna mágica razón, entendí los comandos rápido y por ahora “en el país de los ciegos, el tuerto es gay”, digo “rey”. Claro está que, si bien yo alguna vez me consideré una roca para bailar, los europeos son peor. De todas formas, hay gente de Aruba que la rompe.

No les conté cómo llegue a la escuela de salsa! Un día en el “laverap”, me puse a hablar con un tipo, y resultó ser que era de Aruba y me comentó de la escuela de salsa y hasta me acompañó hasta un Club de salsa en el que todos los miércoles hay pachanga. Si bien el chico habla “papiamento”, en Aruba también aprenden holandés en el colegio, así como también inglés y español.

Sigo. Todos los miércoles voy a clases de salsa, y al terminar nos vamos con todos mis compañeros al Club a “tirar unos pasos”. Pasan música nuestra y está lleno de gente de centro América. Ultra-super divertido! Por supuesto, ya no se tiene la sensación de estar en la clase con la profe corrigiéndote y en formación de karate.

Bueno, cambio el tema y les resumo un poco cómo me fue en Helsinki, Finlandia. Fue una semana de laburo y pasarla bien. Estuvimos haciendo un análisis en una empresa muy grande que vende autos. Estaban bastante enojados con los que habían implementado el CRM anteriormente porque se habían gastado 3 millones de euros y el sistema funcionaba MUY mal. El nivel de frustración de los usuarios y empleados en general era altísimo. Me resultó muy chocante ver la falta de liderazgo que hubo en el proyecto. Prácticamente los “outsiders” tomaron el control y “ownership” del proyecto. Para los que cursaron  “Administración Gerencial” con Carlos Troglia, me refiero a que “los de afuera” dominaban el proyecto. Imagínense el resultado: un sistema que no pasó por UAT (User Acceptance Testing)! Y está en producción! Cómo puede ser?! Empresas tan grandes!

En fin, fue una semana de hablar con usuarios, tener reuniones, analizar entornos y escribir y escribir. A la semana siguiente teníamos que entregar un informe del estado del sistema para ver si podíamos hacer un contrato de “apagar incendios y hacer un nuevo release”.

Todos los días aproximadamente a las 7pm, cortábamos con el trabajo y nos íbamos con unos consultores de U.S.A. e Inglaterra a comer a restaurantes y pasear por Helsinki, una ciudad en la que te sentís una hormiga entre elfos.

A la vuelta de Helsinki, tuvimos unos foros en Noordwijk, al norte de Holanda. Estuvimos dos días en un evento que se hacía en un hotel. Venían consultores de Infor de todo el mundo, así como también clientes y Partners, en total estimo que éramos unas 600 personas. Fue una muy buena oportunidad, más que nada para conversar y compartir experiencias sobre proyectos. La mayoría de las sesiones las califico como “bullshit”. Y claro, los Partners querían vender, los clientes querían preguntar sobre nuevos releases de los productos de Infor, y por supuesto Infor se encargó de hacer promesas.

Bueno gente, perdón por zippear tanto. Por si no escribo antes de las fiestas, les deseo Feliz Navidad y Año Nuevo! Yo me voy a quedar por estos pagos, y mi primo, el famoso “Niño”, va a venir a visitarme.

Hasta la próxima!

2 comentarios para “La vida sigue”

  1. tia juany escribió

    hola mi amor , estoy recontenta de saber algo mas , de los que nos cuentan .Ahora tendré que ir aprender salsa -chico- para poder acompañarte,me encanta de que estés tan ocupado,bueno mi niño que tengas un felíz fin de semana y todas las bendiciones que el Señor tenga para ti,besos tia

  2. Humberto escribió

    Esteban! jaja, la verdad no me imagino viéndote bailar salsa.. muy bueno!
    Saludos y éxitos!

Escribe un comentario